Tercera edición de la caminata en recuerdo de Toni, esta vez por el Garraf hasta Castelldefels, con parada en el centro de arte de Vallgrassa.
Avemariapurísimaaaa, buen día.
Buen día, Toni.
Nos hemos vuelto a encontrar, esta vez en el Garraf; como no podemos llegar, ni aunque fuera con el Ventus, pues a pie.
¡Y qué mar, qué mar hemos visto! Solo el cielo es tan bestia, ¿verdad? Agua, agua que se hace y se deshace en nubes mientras nosotros caminamos en fila, alegres, subiendo junto a la cantera silenciosa.
Es sábado, 18 de febrero. En la primera parte de la caminata, Pere, Oriol y Joan Claudi, junto con familiares y amigos de Toni, seguimos el GR que nos ha llevado hasta Vallgrassa, el pequeño mas convertido en centro de arte, en medio del Parque, donde paramos a desayunar. Todavía quedan algunas pocas viñas junto al desierto de piedra, palmito y tomillo. Retomamos por la riera de cantos secos, camino sonoro, bien escogido por Max, rematado por una buena subida, respirando fuerte, donde nos reencontramos con Domènec, Rafa, Aleix y otros compañeros y amigos que han optado por hacer la caminata «light» y nos esperan en la carretera de la cresta, junto a la Morella, la cima que no haremos.
Y seguimos, bajando hacia Castelldefels; primero dejamos el vertedero a la izquierda. Ya no huele mal ni está lleno de gaviotas como hace treinta años, y solo un águila solitaria, ya lejos de golpe, junto a la carretera de Rat Penat.
La bajada es magnífica, también bastante exigente, y agradecemos la última parada antes de llegar al castillo para reencontrarnos todos y descansar de nuevo con el mar extendido delante. Un ratito más y ya llegamos, a comer juntos, en el pequeño prado con algarrobos en la solana. No hablamos mucho. Teresa, contenta, reparte cava y la dulce memoria querida.
(texto: Joan Claudi Minguell)