Crónica de una jornada de vuelo a vela en Kiripotib (Namibia): 825 km entre térmicas, nubes y tormentas antes de encender el motor.
Jueves, 8 de enero de 2015
Kiripotib, al norte de la “gliding zone” de Namibia, es una granja con dos pistas de tierra cruzadas. Las condiciones para volar a vela son muy buenas y la organización, perfecta. El ambiente de vuelo es excelente.
Hoy es el quinto día de vuelo en Kiripotib. Los días anteriores hemos hecho vuelos de 770 km, 825 km y 970 km.
A las 7 de la mañana preparamos el avión, antes de que haga demasiado calor: quitar fundas, repostar gasolina y agua y preparar el oxígeno.
Después de desayunar se hace el briefing. La previsión es complicada por la posibilidad de chubascos por la tarde; nos aconsejan volar hacia el este y por la tarde mantenernos al este del río Nossob. La gente no está muy animada tras muchos días con distancias de 1.000 km.
Declaramos un triángulo FAI de 777 km: Kiripotib, Buitepos, Lendepas y regreso a Kiri.
Salimos los primeros a las 11. Una vez hechas las pruebas de motor, damos gas e iniciamos la carrera de despegue por la pista 26. Cuesta mucho acelerar el Arcus en una pista de tierra a 1.365 metros de altitud. Hacia los 800 metros el velero ya tiene la velocidad para despegar, pero hay que ayudarlo con flap “landing”. Aceleramos a 95 km/h y cambiamos suavemente el flap a +2. Nada más pasar el final de la pista encontramos una térmica muy buena, con un vario entre 5 y 7 m/s. Enseguida tenemos 1.000 metros sobre el terreno y paramos el motor. Seguimos en la térmica y, cuando terminamos de enfriar y guardar el motor, ya estamos casi a 1.500 metros. ¡Esto está atómico! Avisamos por radio a los demás veleros para que se apresuren a salir.
Una vez alcanzamos el techo vemos que hay nubes muy bonitas hacia el oeste, en dirección a Rehoboth. Decidimos cambiar de planes e ir hacia allí, en lugar de ir hacia el este según la tarea que habíamos declarado. Las condiciones son muy buenas con techos de más de 4.000 m y volamos con nubes hasta el sur de Rehoboth. Decidimos dar media vuelta a 100 km de Kiripotib antes de que las condiciones se compliquen en este sector. Hemos hecho una media de 111 km/h desde la salida. La vuelta hasta Kiri la hacemos muy rápido, cerca de 180 km/h de media y casi sin virar.
Una vez en Kiripotib activamos la tarea inicialmente prevista. Con los 200 km que llevamos y los 777 km de la tarea estaríamos cerca de hacer 1.000 km. Con la velocidad que estamos haciendo en este momento es factible. Seguimos hacia Buitepos, en la frontera con Botsuana. Las condiciones son muy buenas y mantenemos una media alta hasta Gobabis. Las condiciones a partir de este punto son buenas pero más flojas y nos baja la velocidad media a alrededor de 120 km/h. Esto nos complica hacer la tarea: no tendremos suficiente tiempo si seguimos así.
En Buitepos viramos hacia el sur y el camino se ve bueno, pero no se puede correr tanto. Tenemos 270 km hasta el siguiente punto de viraje. A unos 30 km al sur de Buitepos entramos en Botsuana porque las nubes tienen mejor pinta a este lado de la frontera. Debemos notificar a la frecuencia de Botsuana que entramos en su espacio aéreo, indicando posición, altura y hacia dónde vamos. Unos 50 km más al sur volvemos a entrar en Namibia, notificamos y seguimos hacia el sur.
Hacia las 5 de la tarde todavía nos faltan 90 km para Lendepas y estamos a 250 de Kiripotib. Decidimos recortar y volver a casa. El camino se ve bien, pero nos preocupan las posibles tormentas. A medida que nos acercamos a Kiripotib se ve una línea de tormentas en nuestro camino de vuelta. Intentamos mantenernos altos mientras avanzamos.
A 75 km de Kiri hay una línea de chubascos que nos impide seguir, pero entre dos chubascos se ve luz detrás de la zona con sombra. Llamamos a Kiri para ver qué condiciones hay pero no nos oyen. Al poco nos contesta Kilo Papa, que lo vuela Hanno, un finlandés que hace 30 min que ha pasado entre dos chubascos y no llovía demasiado.
Parece que es la única opción que tenemos, aunque ahora la lluvia frente a nosotros es muy intensa y hay relámpagos. Vamos un poco hacia el sur y decidimos atravesar la lluvia por el punto donde parece menos fuerte y se ve sol detrás. Al poco la lluvia se intensifica y tenemos un vario de -6,5 m/s durante un buen rato. Cuando hemos atravesado la lluvia estamos muy bajos y nos preparamos para arrancar el motor. Pero pegados a la pared de la tormenta encontramos una ligera ascendencia, aun lloviendo, y seguimos un poco hacia Kiri. El ordenador dice que llegamos justos a McCready 0, sin margen de seguridad. Estamos a unos 30 km del campo y no hay nada aterrizable por el camino. Entonces vuelve a ponerse a llover más y, para asegurar la vuelta, decidimos encender el motor a 700 m del suelo sobre una carretera que parece aterrizable como último recurso. Ponemos el motor a máxima potencia y vamos hacia Kiripotib mientras subimos. A 15 km paramos el motor y hacemos un planeo rápido antes de que llegue el chubasco. Anunciamos nuestra posición y pedimos pista en servicio. Se puede entrar por la 08 e ir directos al parking del velero, pero hay viento cruzado de 10 nudos. Decidimos aterrizar por la 36 y nos tienen que venir a buscar.
Aterrizar después del sufrimiento con la lluvia es un descanso y nos tomamos una cerveza fresca antes de preparar el avión para amarrarlo.
Ha sido un día muy interesante. Hemos hecho 825 km antes de encender el motor, a una velocidad media de 128 km/h. Todo el día entre 3.000 y 4.000 metros, aproximadamente entre 1.500 y 2.500 sobre el terreno.
Aquí podéis ver el vuelo en la OLC
http://www.onlinecontest.org/olc-2.0/gliding/flightinfo.html?dsId=4134281
Colección de fotos de Kiripotib
https://www.dropbox.com/l/SxoaBUbe4FEEvckOATH6to
Texto: Lluís Farré